Vivir en el corazón de los que dejamos atrás no es morir. T. Campbell
Hace días me entere que un amigo muy querido de la infancia
falleció, y no puedo dejar de pensar en él, era de mi edad y tenia una hija.
Estudiaba medicina, iba a ser un muy buen medico, recuerdo que siempre que nos
encontrábamos nos saludábamos muy efusivamente, él siempre sonreía y era muy
atento con los demás. Él, su hermano, su hermana y yo éramos compañeros de
juegos, ellos eran como mis hermanos, corríamos por los pasillos del hospital
donde nuestros papás trabajaban, teníamos los mejores escondites. Crecimos y
nos separamos un poco, pero cada vez que nos reencontrábamos era como si el
tiempo nunca hubiera pasado, platicábamos como siempre, reíamos, bromeábamos y
siempre nos despedíamos con una sonrisa. Nunca imagine que ya no lo iba a ver más.
Muchas veces no nos damos cuenta de lo importante que son las personas en
nuestra vida hasta que se van, me da mucha tristeza saber que no podre
saludarlo una vez mas o reírme de sus tonterías; sé que ya no era tan cercana a
él como cuando éramos niños pero aun así le tenía muchísimo cariño.
Sé que donde se encuentre él debe estar mejor. Ahora solo
quiero apoyar a su familia que son los que están pasando por el momento más difícil
y más triste que pueda vivir una persona. La pérdida de un ser amado. Espero poder
ser un poco de ayuda, así como también espero no descuidar a ningún amigo para
que el día que debamos despedirnos podamos hacerlo sin culpas ni tristezas.